El miedo es una de las emociones más fuertes que existen y tiene una capacidad de manejar automáticamente todas nuestras conductas sin siquiera darnos cuenta de que está alterando nuestras reacciones, comportamientos y pensamientos que tenemos ante algo.
Hoy quiero hablar del miedo porque nadie se escapa de él, es inherente en todo ser humano y varía en magnitud y tópico de persona a persona, lo que le temes tú, no necesariamente le temo yo y viceversa, pero independientemente de lo que sea, la emoción es la misma y opera de igual manera.
Cuando la mente detecta que la persona va a realizar alguna acción que siente peligrosa, advierte al sistema que hay una amenaza latente o pasiva, activando el chakra que genera el miedo, haciendo que el individuo sienta temor, limitando y hasta frenando el actuar en la persona, es decir, que el miedo en el fondo es bueno, porque te está protegiendo de que hagas algo que cree que te hará daño y te impide ejecutarlo.
¿Pero de donde sacá mi mente que cosa no es buena para mí? te cuento que todo lo que vivimos, vemos u oímos queda guardado en nuestro cerebro desde el vientre materno, registrando todo como una esponja y luego sacando sus propias conclusiones de forma inconsciente.
Pero no es solo lo que vives, sino también lo que viven otros y te impacta y luego se guarda como un archivo de que eso es lo que sucede o te puede pasar también a ti; y mientras pasan los años, más vamos acumulando registros que nos hacen cada día más miedosos y cautelosos.
Puedes observar en los niños la ingenuidad y desconocimiento ante el peligro, porque todavía el cerebro no les está advirtiendo que algo les pasará, pero para eso están los padres para guiarlos, pero luego van creciendo, viviendo consecuencias propias y ajenas; y así se van registrando experiencias que van formando lo que está bien o mal. Todo este proceso se hace en el subconsciente, es decir no te das cuenta de lo que archivaste, como te impacta y como en un futuro actuarás según lo que analice tu mente de forma automática.
Es por eso, que el miedo es silencioso, no te das cuenta que detrás de un mal pensamiento, un estrés, una determinada actitud está el temor bloqueándote para que pienses o actúes así.
Ahora es tu turno de observar tus miedos, tu actuar y tus pensamientos para econtrar esos frenos que siempre están por ahí, unos de manera muy obvia, pero otros disfrazados de culpa, tristeza, pesimismo, ansiedad, etc. y cuando encuentres aquellos que estorban es hora de dejarlos ir, hazlo solo con tu intención ¡y verás que funcionará!.
La próxima semana continúo hablando más sobre los miedos, suscríbete al newsletter para que recibas los artículos semanalmente.
un abrazo
