Dale un alto al estrés

La vida tan agitada y exigente moral, familiar y profesionalmente nos lleva en automático tomando decisiones para alcanzar el “éxito”.  Lo que no hemos considerado en ese transitar, es la factura que nos comienza a pasar nuestro cuerpo. ¿Se te cae el pelo?, ¿No puedes dormir? ¿Estás comiendo con ansiedad?, ¿Te cuesta concentrarte?; si tu respuesta fue positiva para varias de estas preguntas, entonces es posible que el estrés este tomando fuerza en tu vida.
Éste causa innumerables consecuencias y generalmente el ser humano no se da cuenta que está estresado, hasta que colapsa. A nivel orgánico cuando estamos estresadas sufre nuestro cerebro –sus venas se dilatan y causa una sensación de congestión en él-, asimismo nuestro estómago comienza a segregar más ácidos de lo normal, nuestro corazón comienza a latir más rápido –lo que lo hace más susceptible si ya existía en él alguna afección-  . Solo por mencionar algunas de las tantas secuelas.
El estrés llega como un enemigo silencioso por las exigencias de: nuestro rol de madres, esposas, las labores del hogar, los retos profesionales, los compromisos monetarios o en algunos casos todos a la vez. ¿Cuál de estas situaciones mencionadas te estresa más a ti?. La buena noticia es que podemos identificarlo, aminorarlo y así darle un alto. Si, como lo leíste, si es posible. Y te invito a hacerlo -como yo también lo he hecho- por tu salud, tu bienestar y el de tu familia que seguramente ama verte realizada y feliz.
Te animo a examinar cada parte de ti, entendiendo que eres completamente capaz de transformar tus pensamientos y tus emociones. Siéntate, observa las alteraciones que sientes en tu cuerpo y haz una lista de lo que más te estresa. Van a ir empeorando sino haces algo al respecto, no esperes estar colapsada, ¡ocúpate de resolverlo!  Apodérate de tu cuerpo y trasciende para que puedas dejar de ver tu entorno como una amenaza. Haz la lista de las cosas que estresan y cuál de ellas te afectan más. Hazte consiente de tus habilidades, tu tiempo, tus responsabilidades y comienza a priorizar. Además, puedes tomar acciones que te ayuden como: meditación, ejercicios o una terapia que te guie en el autodescubrimiento y la solución de problemas.

 

Sabes que estoy aquí para ti, cuéntame tu caso, quiero ayudarte. ¡Un abrazo!
Cocó